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El Tuparro: parque de playas doradas y delfines rosas


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Publicación original de www.lasuiteamarilla.com

No está frente al mar sino en pleno corazón continental, justo entre los bosques a pie de río de la orinoquía y las eternas sabanas del llano colombiano. Considerado como Monumento Nacional por parte del Estado y Reserva de la Biósfera por Unesco, el Parque Natural El Tuparroes uno de los territorios que más te emocionará en Colombia.

Con más de 5.000 hectáreas de superficie, ofrece un paisaje único protagonizado por ríos de aguas cristalinas con intensos meandros, bosques, morichales y saladillales, playas al borde de hermosos caños y rocas gigantescas de formas redondeadas. En su seno podrás admirar más de 112 especies de aves, 74 de mamíferos, 17 de reptiles y 26 de peces, además de 20 especies de coloridas orquídeas, convirtiéndose de esta forma en un admirado santuario de vida silvestre.

Irrigado por los ríos Guaviare, Vichada, Tuparro, Tomo, Meta y Arauca, el Parque El Tuparro resguarda en su interior al Raudal de Maipures, uno de sus lugares emblemáticos, nombrado por Alexander von Humboldt como la octava maravilla del mundo.

Durante tu camino, quizás puedas toparte con algunos miembros de etnias Guahíbo, Cuiba, Curripacos, Puinaves, Sikuani y Piarioas. Recuerda respetarlos ya que son los pobladores originarios de esta maravillosa tierra, pídeles permiso siempre antes de tomarles una foto.

Plan Tuparro adentro

Xplora Colombia, un grupo formado por profesionales totalmente enamorados de la geografía colombiana, ofrece un plan especialmente diseñado para conocer El Tuparro desde una arista completamente distinta. María Angélica Jara, su directora, nos contó que quienes toman esta aventura dejan atrás la cordillera oriental colombiana por vía aérea para encontrarse con el río Meta que se extiende por todo el llano hasta Puerto Carreño en el departamento de Vichada.

Esta es “una bonita población donde comienza el escudo Guayanés, un lugar con formaciones rocosas de más de 2.500 millones de años, donde el sol nos despierta más temprano -lo podremos apreciar desde el Cerro de la Bandera- y donde veremos el atardecer más rojo que podremos encontrar en Colombia. No hay mejor lugar que el río Orinoco para nadar con delfines rosados. Unos pocos minutos son suficientes para empezar a verlos por todas partes, curiosos saltando cerca de las embarcaciones”.
Este plan incluye llegada a El Tuparro por una de dos vías: sobrevuelo desde el cual pueden divisarse los tepuyes o un plan de navegación por el Orinoco.

María Angélica cuenta que tanto la ruta como la pernocta en el parque son realmente inolvidables. “Una vez allí podrán disfrutar de las playas vírgenes que, sin temor a caer en la exageración, fácilmente pueden ser las playas de agua dulce más hermosas de América. El poderoso raudal de Maipures, un espectáculo donde el río golpea con vigor la roca, ofrece una vista y un sonido grandioso. Y en la noche el cielo estrellado, lejano y limpio será un recuerdo favorito”, dice.


No olvides…

Para deleitarte mucho más con tu viaje a El Tuparro, Xplora Colombia te sugiere estar atento a esas recomendaciones:

• Por ningún motivo puedes viajar sin cámara.
• Asegúrate de usar ropa cómoda para caminar.
• Lleva protección solar.
• Una cantimplora no estaría nada mal.
• Gorras y sombreros son una buena idea para el sol.
• Estarás en la selva, necesitarás repelente.
• No olvides tus gafas de sol.
• ¡Cuidamos la naturaleza! Por favor no lleves elementos contaminantes.
• Es importante vacunarse 10 días antes contra la fiebre amarilla y el tétano.

 


Tips LaSuiteAmarilla

  • También debes estar vacunado contra el sarampión. Las autoridades podrían pedirte la constancia antes de ingresar.
  • Lleva bolsas plásticas para que coloques tu basura. Por favor no las dejes en el parque, regresa con ella al hotel o a tu residencia donde puedes desecharla.

¿Ya estás listo?

Si quieres vivir la aventura Xplora Tuparro, puedes contactar a María Angélica y su equipo mediante su Web Xplora Colombia.

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Twitter @xploracolombia o al teléfono +573164460453. ¡Te encantará!

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VIAJEROS EN CAÑO CRISTALES


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Nuestros Xploradores nos cuentan sobre sus experiencias en el rio más hermoso del mundo. Ha sido denominado “el río de los dioses” “el río de los cinco colores”, “el arco iris que se derritió” o también “el río más hermoso del mundo”, ya que en su fondo se reproducen plantas acuáticas de diversos colores, que producen la sensación de estar frente a un río de cinco colores: rojo, amarillo, verde, azul y negro, principalmente.


 

EMBRUJO LLANERO


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El departamento del Meta es un destino que vende experiencias gracias a que gran parte de su territorio es apto para el ecoturismo, y por supuesto, al incremento de parques temáticos.

De norte a sur y de oriente a occidente, el Meta pone a disposición de sus visitantes zonas amplias y adecuadas para que puedan disfrutar del ambiente de las selvas de la Orinoquia.

Chigüiros, dantas, armadillos, lapas y tigrillos, entre otros animales, hacen parte de la fauna típica de la región. Estos, al igual que otros atractivos propios de la zona, pueden ser observados sin adentrarse en la selva, en los diferentes parques temáticos, acompañados de experiencias educativas y gastronómicas.

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SEMANA hace una selección de los lugares y parques a los que no se puede dejar de ir cuando se está de visita en el Llano:

Caño cristales

Conocido como el río de los cinco colores y uno de los más hermosos del mundo. Es tal vez la mayor atracción del departamento. Está al sur de la Serranía de la Macarena y hace parte del Parque Natural Nacional que lleve esta mismo nombre. Este lugar tiene como escenario la selva colombiana.

Existen dos opciones para llegar hasta Caño Cristales: por vía terrestre, a través de un viaje que parte desde Villavicencio en campero. Son ocho horas de recorrido.

La segunda alternativa es por vía aérea. Se viaja en avión, también desde Villavicencio. Luego de una hora de vuelo se aterriza en la Sierra de la Macarena. Desde hace dos años, el turismo hacia este exótico lugar se a reactivado y, en la actualidad, según Ramón Vergén, empresario de la zona, en un mes pueden arribar a Caño Cristales hasta 350 personas.

Allí se pueden realizar actividades como avistamiento de aves, visitar algunas etnias indígenas, practicar senderismo, camping y pesca deportiva en las aguas del río Guayabero.

Bioparque Los Ocarros

Lleva su nombre en honor a este animal propio de las sabanas del Meta y el Vichada. El Bioparque Los Ocarros desarrolla, entre otras cosas, proyectos de investigación que ayuden a protegerlo. El Bioparque está a cuatro kilómetros de Villavicencio por la vía que conduce al municipio de Restrepo y alberga a por lo menos 1.900 especies entre mamíferos, reptiles, aves y peces.

Según Luis Bobadilla, director del parque, la intención principal de tener este espacio es contribuir a la preservación de los ecosistemas de la Orinoquia, a través del cuidado de especies nativas y de la investigación científica.

En este lugar, los visitantes pueden interactuar de forma directa con los animales y realizar eventos o conferencias de tipo social, como cumpleaños; o académicos como: convenciones y seminarios.

Está abierto de lunes a viernes de 9 a.m. a 4 p.m. Sábados, domingos y festivos, de 9 a.m. a 5 p.m.

Parque Agroecológico Merecure

Se proyecta como el parque más grande de Suramérica. Tiene una extensión de más de 600 hectáreas. El parque agroecológico Merecure da la posibilidad de hacer planes familiares, entre amigos, de instituciones educativas y empresas. Está a dos horas y media desde Bogotá o a cuarenta minutos de Villavicencio.
Entre los lugares dentro del parque a visitar están:

El Safari Eco-zoo: un santuario de flora y fauna con una extensión de 240 hectáreas, animales como dantas, chigüiros y tigrillos, entre otros, disfrutan de su libertad en un ambiente natural. Las personas pueden ver estas especies e interactuar con ellas.

El Caserío Llanero: le brinda la oportunidad al visitante de adentrarse en el pasado de esta cultura y visitar las construcciones típicas hechas en chupa, bahareque y madera. Además de probar la gastronomía de la región.

El Lago Tucunare: se puede practicar pesca deportiva en medio del sonido de la naturaleza.

La Cachivera: piscina natural donde las personas se pueden bañar o descansar.

Playa Merecure: allí se pueden practicar deportes náuticos.

Parque las Malocas

Es el lugar ideal para acercarse a la cultura de los Llanos Orientales de una forma didáctica. Cuenta además con una gran muestra de la ganadería de la región, caballos y especies menores, como cabras, chigüiros y conejos entre otros.

Entre sus atractivos están: la herrería, las caballerizas, la manga de coleo Benedicto Cely, el hato Santa Helena y el restaurante. Los domingos y días festivos se pueden ver los espectáculos de coleo. Entre las actividades propias a realizar en el parque está la cabalgata ecológica por todo el lugar, para apreciar la riqueza natural con que cuenta.

Via SEMANA.COM

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LA ÚLTIMA FRONTERA DE LA AMAZONÍA


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Al consolidar una zona protegida del tamaño de Holanda mediante la ampliación del parque de Chiribiquete, en lo profundo del país, Colombia blindaría a la Amazonia de un destino trágico. Sin embargo, aún falta para que esto se concrete.

Cuando en la conferencia Río+20, en Brasil, el presidente Juan Manuel Santos anunció que su gobierno había decidido doblar la superficie del parque natural más grande de Colombia, el Chiribiquete, de 1,5 a 3 millones de hectáreas, la aprobación fue general. Se trataría de uno de los gestos ambientales más contundentes en mucho tiempo, pues se trata de un parque clave para la protección de la Amazonia. Sin embargo, el proceso para concretar esa decisión aún dista de concluir.

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En la antigüedad, los indígenas karijonas creían que el mundo y la humanidad se habían creado en la Serranía del Chiribiquete. Miles de años después, un estudio científico demostró que ese enclave en la Colombia profunda registraba la presencia del ser humano más antigua de Latinoamérica. Aunque su importancia arqueológica y natural es inmensa, casi nadie sabe siquiera que este territorio existe. Sin embargo, de la tierra de los karijonas depende en gran parte la sostenibilidad del planeta. El Chiribiquete es la puerta de entrada a la Amazonia, el bosque más grande que le queda al planeta. Por eso, la propuesta de ampliar su territorio a una superficie similar a la de Holanda es fundamental para la protección de lo que queda del llamado pulmón del mundo.

Hay dos razones por las cuales ampliar el Chiribiquete es importante. La primera es histórica. Colombia tiene la porción mejor conservada de la Amazonia, pues en los años 80 consolidó el sistema de áreas protegidas más ambicioso de la región. Esto hace que más del 80 por ciento de la selva sea parque natural o resguardo indígena, dos figuras que han blindado allí la entrada de actividades económicas depredadoras. La parte norte de la Amazonia, por el departamento del Caquetá, no tiene esa protección, y la agricultura y la ganadería la han vuelto la zona más deforestada del país. “Aquí una vaca puede tener dos hectáreas”, confiesa el gobernador del departamento, Víctor Ramírez. El Chiribiquete, ampliado, sería una poderosa cuña entre la potrerización y la selva virgen.

La segunda razón es científica. Según Martin von Hildebrand, del proyecto Amazonas 2030, todos los estudios de proyecciones del cambio climático demuestran que de la totalidad de la selva, la parte que tiene Colombia, por su ubicación geográfica, es la que tiene mayor chance de subsistir.

“Más del 90 por ciento de ese parque está prácticamente intacto”, señala Julia Miranda, directora de Parques Naturales, quien ha liderado el proceso de su ampliación desde hace varios años. Allí se han reportado 300 especies de aves, 72 de escarabajos, 313 de mariposas, 261 de hormigas, seis especies nuevas de libélulas, siete de primates, tres de nutrias, cuatro de felinos, 48 especies de murciélagos, dos de delfines y 60 de peces. Y más de 30 tipos de cobertura vegetal. Por eso, el parque está postulado para entrar al Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Aunque el presidente anunció la ampliación del parque en Río+20 como si fuera un hecho, aún falta un paso clave para concretarla. Ya se logró, entre otros, que la Agencia Nacional de Hidrocarburos renuncie a promover bloques petroleros en ese territorio por su importancia ambiental. Pero está en curso, y no está claro el resultado, la consulta previa con las comunidades indígenas aledañas. Paradójicamente, de este espinoso procedimiento dependerá que la tierra de los karijonas, que según ellos dio inicio a la vida humana en el continente, se afiance como el salvavidas para su conservación.

Via SEMANA.COM

PARQUE NATURAL EL TUPARRO: LA CUNA DE LA NATURALEZA EN EL ORIENTE


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Este parque nacional natural, alberga 557 especies de plantas, 74 de mamíferos y 112 de aves.

¿Fue necesario que viniera la primera autoridad mundial en biodiversidad a decírnoslo para creerlo? “La biodiversidad es a Colombia lo que el petróleo a Arabia Saudita”. El año pasado, dedicado por las Naciones Unidas a la biodiversidad, el científico de la Universidad de Harvard Harold Wilson nos calentó los oídos y el alma con estas palabras.

Más de 50 parques nacionales naturales y toda la riqueza de la selva amazónica, de los Llanos, de las cordilleras, de las costas y de los dos mares no consagrada como área natural protegida avalan esas palabras.

Uno solo de nuestros parques nacionales, no cualquiera, desde luego, bastaría para que el científico se reafirmara en su declaración: es el Parque Nacional Natural El Tuparro, en el departamento del Vichada, en el oriente de Colombia.

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Humboldt fue el primer científico que admiró la riqueza de El Tuparro

Especial para EL TIEMPOConsidero el Parque Nacional Natural El Tuparro el más rico, representativo y, por lo mismo, el más bello de Colombia. En efecto, posee todos los ecosistemas, excepto el marino; pero… el Orinoco, el tercer río más largo del mundo, ¿no es acaso un mar interior?

Estos ecosistemas son selva, bosques de galería, sabanas, ríos, islas, tepuyes. A esto se añade la inmensa riqueza humana representada en algunas comunidades indígenas como los guahibos. Y por si fuera poco, existe una zona de gran interés arqueológico.

Se trata de un reducto de selva en el que crecen mangos centenarios que conoció el sabio Humboldt en su viaje a “las regiones equinocciales”, al principio del siglo antepasado. Allí había una misión, hoy tragada por la manigua.

El sabio admiró este Orinoco, en el que observó miles de caimanes del Orinoco, auténticos cocodrilos como los del Nilo; habla de bandadas millonarias en garzas, corocoras y muchas aves que casi tapaban la luz del sol, y narra cómo por las tardes solía ver, a su paso, algún jaguar, calentándose en las orillas. Humboldt fue el primer científico que admiró el hoy territorio del parque El Tuparro.

Por lo demás, la riqueza en biodiversidad del lugar es impresionante; por ello, fue creado en l977 como territorio faunístico. La fauna, que va desde insectos, pasando por peces, reptiles, roedores, anfibios, mamíferos y aves, es impresionante.

Los representantes de la cima de las cadenas alimenticias se encuentran en El Tuparro. Si hablamos del aire, el águila harpía, la soberana de las rapaces, señorea los ámbitos aéreos. Si hablamos de tierra, el jaguar, llamado también tigre mariposo por las pintas de la piel, es el rey de la selva y las sabanas.

Y en el agua, la poderosa anaconda, de varios metros de larga, es el terror de sus víctimas de agua y de tierra. Por estas razones, amo de manera particular estas inmensidades cuyos límites están marcados por tres ríos: Orinoco, Tomo y Tuparro. Cada dos años, con mimada religiosidad, visito el parque. Esta vez me acompañaron Diego Mesa y Mauricio Soler. En Puerto Carreño nos esperaba José Rodríguez, amable funcionario del parque; lo domina y lo defiende con pasión.

Alejandro Siblesz nos llevó por la sabana del Vichada, avanzando por un carreteable paralelo al Orinoco, de norte a sur. En el puerto de Garcitas nos esperaba la lancha que nos llevó a las instalaciones que para turistas se encuentran en la desembocadura de El Tuparro en el Orinoco.

Y allí nos dedicamos a gozar de los ecosistemas. José nos acompañó a caminar por las sabanas bajo un sol ardiente. Un venado y varios chigüiros se atravesaron en el camino. Trepamos dos tepuyes; son rocas que se levantan solitarias en las sabanas, prolongación hacia el occidente del llamado Escudo Guyanés, de Venezuela, cuyas formaciones son las más antiguas del mundo. Su edad se calcula en al menos 3.000 millones de años. El tesoro del parque es el raudal de Maipures, el más largo, poderoso y peligroso del Orinoco. Está frente a las cabañas del parque. Allí el agua se encabrita y forma trombas, cascadones, remolinos, una barahúnda infernal de rocas y chorros.

Una enorme piedra, llamada El Balancín, resiste la fuerza de la corriente. Gastamos una tarde admirándola y fotografiándola. Frente a las cabañas se encuentra una isla gigantesca, de varios kilómetros de longitud y de anchura. Tiene más de 100 metros de altura y su roca es granítica, negra y de mucha adherencia.

Subirla es un deleite, se goza de una alegría casi animal al vencer el vértigo y la verticalidad. Desde arriba se domina todo el parque: las sabanas del Vichada, los dos ríos y los llanos de Venezuela. Navegamos el río Tuparro, de aguas verdes, y al abandonarlo nos adentramos por Caño Lapa hasta llegar a un lugar sagrado para los indios. Una serie de cascadas, corredores de agua y pocetas constituyen su encanto.

Y nos entregamos a caminar una noche por las sabanas bajo el dombo de un cielo que se caía por su peso de estrellas. Esta emoción cerró nuestra visita a El Tuparro, territorio único en Colombia y patrimonio natural de la humanidad.

Con al menos 3.000 millones de años, los tepuyes son las estructuras emergidas más antiguas de la Tierra.

Antes de viajar, tenga en cuenta

Durante los recorridos es ideal caminar con botas pantaneras para evitar mordeduras de serpientes. Para obtener detalles sobre la visita, es posible comuni- carse con José Rodríguez, funcionario de Parques Nacionales (311-5637511). También, con la Agencia de Viajes y Turismo Vichada Exótica, con Rosevel Rodríguez (312-4446364).

Si usted va

Los meses ideales para visitar El Tuparro son entre diciembre y marzo, época seca en la región. Satena viaja a Puerto Carreño. A El Tuparro se puede entrar por Venezuela o por Colombia. Desde Puerto Carreño se toma una lancha hasta el parque. Se debe obtener un derecho de ingreso de Parques Nacionales 15 días antes de viajar.

Es clave llevar el equipo de acampar. Cobran desde $ 7.500 por noche por el espacio de la carpa y $ 7.500 más por noche por persona. La entrada para colombianos y extranjeros residentes en el país cuesta $ 11.500; para extranjeros, $ 34.000. Estudiantes de hasta 25 años y niños de 5 a 12 años, $ 7.500. Es importante llevar ropa para tierra caliente, gorra, calzado cómodo, protección solar y cámara.

Via: ELTIEMPO.COM